martes, 31 de marzo de 2015

En memoria de Fernando Marcos


Autoretrato de Fernando Marcos.


¡Adiós amigos, hasta la hora soberbia de los esqueletos!

Lejos de mi patria recibo la noticia de la partida de mi amigo, el gran pintor y muralista Fernando Marcos Miranda.

Integrante de la distintiva Generación del ’38, Fernando Marcos ( Valparaíso, 19 de Septiembre de 1919 - Santiago, 21 de Marzo de 2015) cristalizó en su obra pictórica un estilo único donde confluyen diversas técnicas y escuelas y que encuentra, quizás, en su serie de Rapa Nui o bien, en sus murales santiaguinos, las características más propias de su arte, de aquellos trazos definidos por los colores móviles y el lenguaje silencioso y líquido de las formas.

Fernando Marcos ha logrado un estilo propio y definido que es en realidad, la plasmación de su visión: Allí están los trazos inspiradores del Macchu Picchu eterno; los mitos del amor y los misterios del «Ombligo del Mundo»; la historia nacional en el evocador mural El Encuentro o el proyecto mural sobre los trenes que nos transportarían a la geografía mágica del país; la singular obra-secuencia sobre el terremoto de Chile de 2010 o bien, los retratos de personalidades –algunas famosas y otras, en tanto, del más completo anonimato– como genuina expresión de su arte.

Los maestros muralistas mexicanos Diego Ribera y David Alfaro Siquieros ejercieron gran influencia en la visión artística y social de Fernando Marcos, influencia que supo desarrollar y proyectar en Chile, pues sus murales son aspiración y demanda de justicia social.

Su arte evoca; es una llamada desde los trazos definitivos y los colores en movimiento.

Esto es Arte. Manifestación espiritual, búsqueda, conocimiento, transmutación de las formas y los colores; creación, inmersión y recuperación de la consciencia del hombre y del mundo.

Conocí a don Fernando hace más de quince años, cuando junto a don Carlos Barreto, intentábamos publicar los escritos de Héctor Barreto, el genial cuentista de las historias ociosas de un Santiago ya casi olvidado. ¡Cuántas conversaciones en distintos lugares que nos remontaban a aquella época cuando jóvenes idealistas anhelaban mejorar las condiciones sociales del país, o bien, cuando intentaban encontrar uno de los accesos a la Ciudad de los Césares! Así recorrimos San Diego, Avenida Matta, Serrano, Copiapó, Coquimbo y muchas otras calles y pasajes de aquel Santiago donde primaba la religión de la amistad y que hoy ha devenido en una ciudad sin alma.

Recuerdo como si fuera ayer, los relatos de las aventuras y desventuras de Héctor Barreto, Julio Molina, Santiago del Campo, Miguel Serrano, Homero López, Omar Cáceres, y Jaime Rayo –entre otros–. Artistas únicos y extraordinarios quienes expresaron en su arte la revelación de la vida y las aspiraciones de sus existencias.

Una vez, también, recorrimos la calle Lira donde se encuentran los rieles que nos conducirían a la inaccesible Ciudad de los Césares.

¿Cómo olvidar las historias ociosas, el Arquitecto Inmóvil, Defensa del Ídolo, Sombra y Sujeto o Ni por mar ni por tierra? Como símbolo a ellos, a la Generación del ’38, don Fernando ha ilustrado los cuentos de Héctor Barreto y los poemas de Omar Cáceres y Jaime Rayo, obras que permanecen aún inéditas.

Hoy evoco todo esto, pues quizás soy uno de los pocos que conocen la gran importancia de los artistas de la Generación del ’38 y su influjo en el alma de Chile.

Evoco también a don Fernando y su genuina amistad, presente en todas y cada una de nuestras innumerables reuniones.

La última vez que me reuní con don Fernando, me señaló que estaba preparando unas pinturas de colores «jamás vistos antes», obra que se encontraría destinada a «completar mi trabajo», como afirmó este alquimista de los colores.

Esa última obra quizás sea la culminación del trabajo de toda una vida: Una pintura excepcional e insuperable y que se proyecta allá, con colores inexistentes, incapaces de ser observados aquí.

Más allá de las formas, esforzándome, puedo ver al maestro Fernando Marcos trazando nuevos colores que surcan las dimensiones infinitas de la luz y las sombras.

Rafael Videla Eissmann
31 de Marzo de 2015

miércoles, 1 de octubre de 2014

Tipos populares y la influencia del muralismo mexicano


 Tipos populares (Sin fecha).


Dos cuadros realizados por Fernando Marcos que describen tipos populares mexicanos. Se remontan a inicios de la década de los 50 cuando Marcos recibió una beca por el Gobierno de México para estudiar pintura y escultura mural en la Escuela de Artes Plásticas y en la Escuela de Pintura y Escultura de ese país.

Marcos fue alumno de los reconocidos artistas David Alfaro Siqueiros (1896–1974) y Diego Rivera (1886–1954), siendo de este último, además, su ayudante.

 Joven mexicana (Sin fecha).


Conviene destacar que durante su estadía en México, Marcos fue Director de la Escuela Experimental de Educación Artística y también, corresponsal de la publicación ProArte de Chile.

Fernando Marcos y  el pintor ecuatoriano Osvaldo Guayasamín.


Regresó a Chile en el año 1952, pasando a formar parte de los artistas del Ministerio de Educación de Chile que realizaron diversos murales en planteles educacionales a lo largo del país, desarrollando de esta manera, por medio del arte muralista y sus proyecciones, un mensaje social cuyos motivos versan sobre el origen de la nación y la sociedad chilena con testimonios como los plasmados en Homenaje a Gabriela Mistral y los Trabajadores del Salitre (1947), Encuentros (1994) o el proyecto Historia del Ferrocarril en Chile (2007) que fue destinado para la Estación Central del metro capitalino.

RVE
1º de Octubre de 2014.

jueves, 4 de septiembre de 2014

Algunas obras intituladas de Fernando Marcos


Intitulada (Sin fecha).


Obras intituladas que poseen la estampa característica del maestro Fernando Marcos: La fusión de las formas en colores y de estos en las formas. En estas escenas, se percibe cierta nostalgia o anhelo: Los rostros, usualmente presentes en las pinturas de Marcos, se encuentran ocultos, o ausentes. Distantes. De hecho, las miradas no se encuentran.

El motivo de la tercera pintura -que describe a una pareja sentada y de espalda-, es peculiar por cuanto difiere del estilo general de Marcos. Por los trazos y colores, se aproxima al impresionismo.

Intitulada (Sin fecha).

Intitulada (Sin fecha).


En su conjunto, los movimientos son estáticos, silenciosos. Quizás pletóricos de luz.

Son estos los trazos, o las plasmaciones, de una totalidad anhelada y que se vislumbra en el profundo silencio del arte.

RVE
4 de Septiembre de 2014

martes, 1 de julio de 2014

Mujer y Hombre


 Hombre y mujer (I).


He aquí dos pinturas de Fernando Marcos que describen por medio de las formas y los colores la fusión de la Mujer y el Hombre.

En la primera de ellas, las formas están completamente fundidas, disueltas una en otra. Indiferenciables. Imperan aquí los colores de la piel y ciertos trazos verdes, azules y un rojo-púrpura, que imprimen un aire casi onírico a la imagen.

La segunda pintura, en tanto, se caracteriza por las líneas claras. A diferencia de la pintura anterior, aquí los cuerpos se funden pero están aún diferenciados. Se descubren prácticamente los mismos colores pero utilizados de otro modo, de manera tal que constituyen en su conjunto imágenes de formas reconocibles.

En ambos casos, la Mujer y el Hombre están inmersos en un mundo o dimensión no reconocible por las percepciones de los sentidos físicos: En el AMOR más allá de este mundo.

RVE
1º de Julio de 2014

 
Hombre y mujer (II).

jueves, 1 de mayo de 2014

Autorretratos

 
 

Dos autorretratos.


Dos autorretratos con la característica técnica y estilo de Fernando Marcos: El primero sin fechar y el segundo, en tanto, de 1995. Constituyen claramente dos etapas en la vida del maestro Marcos.

El primero destaca por la mirada concentrada, la mano derecha con el pincel -la expresión primera y última del artista- y un color sepia que cubre con un halo de nostalgia. El segundo autorretrato, por otro lado, presenta una atmósfera más bien distendida, amena y cordial definida quizás por la postura de las manos, una hoja y un vaso, todo envuelto en una especie de malla de colores.

RVE
1º  de Mayo de 2014

El maestro Fernando Marcos (Abril de 2014).

jueves, 17 de abril de 2014

Retratos de Gabriela Mistral y Pablo Neruda

 
Gabriela Mistral.

Pablo Neruda.


Retratos realizados por Fernando Marcos de los poetas Gabriela Mistral (pseudónimo de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, 1889 – 1957), y Pablo Neruda (pseudónimo de Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, 1904 – 1973), quienes recibieron el Premio Nobel de Literatura en 1945 y 1971, respectivamente.

El retrato de la poetisa no tiene fecha mientras el de Neruda está fechado en 1979.

RVE
17 de Abril de 2014

viernes, 14 de marzo de 2014

Sobre una obra intitulada de Fernando Marcos

 

Esta obra de Fernando Marcos difiere de sus trazos y formas características. Es un rostro, una faz, casi de naturaleza onírica, o metafísica, donde la única forma de delineación nítida es el ojo derecho del rostro; mientras que el otro ojo, la nariz y la boca, apenas se vislumbran en una fusión de tonalidades, casi líquidas, quizás voluntariamente ausentes, o bien, no materializadas. La pupila posee una profundidad infinita, inconmovible, refulgente, rodeada por el color verde del iris, abrasante. Quizás la clave de esta extraordinaria obra del maestro Fernando Marcos se encuentra en una figura antropomorfa -¿un ángel?- que al parecer se refleja en la pupila, imagen al mismo tiempo de la realidad intangible, sólo vislumbrada como tal desde este mundo de las formas ilusorias.

RVE
14 de Marzo de 2014

 (Detalle).

viernes, 31 de enero de 2014

Una evocación de Macchu Picchu

 
Machu Picchu.


Machu Picchu, la distintiva construcción incásica cuyo nombre en quechua significa “Montaña Vieja”, corresponde a un antiguo poblado sagrado andino construido en el promontorio rocoso que une las montañas de Machu Picchu y Huayna Picchu en la vertiente oriental de la Cordillera Central, en Perú.

Los trazos característicos de Fernando Marcos se cristalizan en esta evocación, determinados por la composición geométrica y cromática cuyo centro lo constituye una especie de arco, o ventana, hacia el interior de la tierra (“Tiksi muyu”).

El cielo y la tierra parecieran unirse y complementarse en ese eje, en el Axis Mundi que es la fabulosa ciudadela de los antiguos Hijos del Sol, los Ingas.

Al respecto, don Fernando Marcos ha expresado sobre esta obra: “Pretende sintetizar la belleza de la Naturaleza con el talento y capacidad del hombre. Es una representación de la majestuosidad y monumentalidad de la Naturaleza, su omnipotencia y la labor del hombre”.

RVE
31 de Enero de 2014

lunes, 14 de octubre de 2013

Exposición de pinturas de Fernando Marcos en el Centro de Extensión de la Universidad del Bío Bío


 
Una de las pinturas de Fernando Marcos en la exhibición: Homenaje
al pueblo chileno en su tribulación (1975).


Realizada en la Sala de Exposiciones Marta Colvin del Centro de Extensión de la sede Chillán, la cual corresponde a la tercera y última exposición de la Temporada de Referentes Nacionales de la Pintura y Muralismo.

Un emotivo encuentro con la comunidad chillaneja, tuvo el nonagenario pintor y muralista santiaguino, Fernando Marcos Miranda, quien viajó a Chillán para inaugurar una retrospectiva de su obra de caballete.

El encuentro contó con gran presencia de autoridades locales entre las que destacó Iván Badilla, administrador edilicio, quien entregó un reconocimiento en nombre del alcalde Sergio Zarzar, por su valiosa contribución a quien fuera el primer restaurador de los murales de Siqueiros. Además, asesoró las dos restauraciones posteriores a cargo de los mexicanos David Oviedo y Renato Robert. Asimismo, fue el creador del mural en mosaico del frontis de la Escuela México.

El maestro Fernando Marcos en la inauguración de la exhibición de sus pinturas.


El pintor muralista es de origen porteño; estudió en la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile y en la Escuela de Bellas Artes de Santiago. Durante su formación recibió la influencia de la visita a Chile en 1940 de los muralistas mexicanos Javier Guerreo y David Alfaro Siqueiros, quienes inspiraron a sus seguidores locales con temas ligados al espacio público social y a la realidad del trabajador chileno.

Aún cuando no estaba en condiciones de hablar en público, debido a su avanzada edad, de igual manera agradeció los gestos y muestras de afecto que le brindó el público local. En su nombre se dirigió a los presentes su hijo, Eugenio Marcos, quien agradeció a la UBB el esfuerzo y las gestiones por haber puesto en valor la obra de su padre (Agosto de 2013).

Fuente: Universidad del Bío Bío.

viernes, 12 de julio de 2013

El silencio de Rapa Nui



El movimiento estático de los moais ha sido capturado por los trazos y tonalidades del maestro Fernando Marcos, sumergiéndonos en el silencio de la inmensidad infinita del Océano Pacífico, el Océano del Espíritu.

Rapa Nui, el Ombligo del Mundo, es un misterio. Sus construcciones megalíticas son fascinantes en todo sentido y se remontan a la época anterior al Diluvio. A aquella época de los dioses y de reyes y reinas de imperios sumergidos en la memoria de los hombres.

La historia de Rapa Nui es legendaria y mágica. Sus antiguos habitantes provendrían de la desaparecida tierra de Hiva.

En esta imagen de trazos oníricos, se vislumbra aquella luz del Sol de los Ancestros; el Sol Antiguo que iluminó el sedero de los descendientes de Tangata Manu.

Es quizás en el silencio del sonido y en el movimiento de lo estático, en esa fórmula perfecta de simetría y magnificencia de los moais, donde se encuentra la clave del maná del Ombligo del Mundo.

RVE
12 de Julio de 2013

viernes, 15 de marzo de 2013

Defensa del Ídolo


Y, ahora, recordando mi antiguo ser, los lugares que yo he habitado,
y que aún ostentan mis sagrados pensamientos,
comprendo que el sentido, el ruego con que toda soledad extraña nos sorprende
no es más que la evidencia que de la tristeza humana queda.

L. O. C.



Algunas de las ilustraciones para la “Defensa del Ídolo” (1934)
realizadas por Fernando Marcos (2013).

domingo, 16 de diciembre de 2012

El muralismo chileno. Entrevista a Fernando Marcos


El pintor Fernando Marcos (2011).


Entrevista a Fernando Marcos, para “Arquitectura y Arte en Chile: Integración plástica a través del Muralismo”.

La entrevista trata principalmente sobre la primera etapa del muralismo en Chile, mirada desde la perspectiva de Fernando Marcos como impulsor importante del movimiento en nuestro país. También se refiere al Manifiesto de Integración Plástica propuesto por él y habla sobre la relación que según Marcos debe tener el mural con el espacio arquitectónico donde se inserta.

1.- ¿Por qué razón cree usted que el uso del mural como una herramienta de expresión política y social comenzó en nuestro continente y no nació en Europa como la mayoría de los movimientos artísticos?
Porque el mundo estaba saliendo de la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, y en México se vivía el levantamiento del pueblo con la Revolución Mexicana. Además los mayas y aztecas eran muralistas, es decir que en este país existía históricamente esta tradición. América era un continente relativamente recién descubierto donde la pintura y el arte se fue transmitiendo a través de las generaciones y antes del auge de la pintura mural había cierta costumbre por hacerlos. La Revolución Mexicana tuvo un hombre sumamente importante, José Vasconcelos, Ministro de Educación de la época quién mandó a pintar diversos muros, de los cuales el primero fue hecho por Diego Rivera, siendo muy académico. Vasconcelos era dinámico, y el movimiento de la Revolución Mexicana era de avance muy activo, por lo que los murales tenían que llegar a las masas.

2.- ¿Cuáles cree usted que fueron las principales características del muralismo mexicano que le permitieron influenciar al resto de Latinoamérica?
En México los murales son insurgentes, rebeldes, políticos y revolucionarios, están con lo que no se hace, y no sólo eso, sino que también logran movilizar al pueblo mexicano y a todas las masas campesinas. El impulsor que pasara esto fue Vasconcelos chicoteando a Rivera y Siqueiros bajo la idea de cambiar el mundo mexicano con la revolución. La idea era educar a la gente por lo que él les entrega los muros y los medios para hacerlo.

3.- En Chile la enseñanza del mural fue impulsada por Laureano Guevara en la escuela de Bellas Artes, quien aprendió esta técnica en Europa. ¿Cuáles eran las principales características del muralismo que enseñaba?
Mi maestro Laureano Guevara que fue grabadista, vitralista y un gran caricaturista; estudió en la Academia de San Carlos en Madrid. Él no sabía nada de la escuela muralista mexicana ya que conoció el muralismo más que nada en Europa, donde se hacían las clases de mural usando los modelos tradicionales. En la escuela de Bellas Artes nos enseñó mural sólo con la técnica del fresco donde nos dio amplia libertad y estímulo; era un gran profesor. En sus clases teníamos una sala en la que debíamos estucar con cal después de botar los residuos del muro. Don Laureano nos enseñaba el tradicional muralismo que usaron los egipcios, los griegos y los italianos en el Renacimiento, pidiéndonos una obra a través del año que tenía una evaluación para que luego vinieran otros alumnos y pintaran encima ya que no había más paredes disponibles. Yo le planteé a Guevara el porqué no se innovaba el estar reciclando los muros, puesto que habían algunos muy valiosos a lo que me respondió que esas eran las condiciones de trabajo que existían en el curso, después le dije que porqué las obras que eran de un buen resultado plástico posteriormente no se iban a hacer en una escuela y me dijo que sí, así que se empezó a trabajar en eso. Como había escasez de muros don Laureano nos dijo que se podían hacer muros transportables de madera con una rejilla y la mezcla de cal gruesa siendo la cal podrida la que sirve, para eso había que esperar de seis meses a un año metiéndola en agua y batiéndola todos los días hasta que se formara una pasta, siendo eso el mural tradicional. Éste tiene tres formas de acción donde primero se dibuja el proyecto, luego se amplía, se consigue el muro, se picotea, se echa la primera planchada (cal con arena gruesa); al otro día viene la otra cal con arena no tan gruesa y se apapacha, luego se pone la otra capa que es el intonato (arena fina de río lavada cuidadosamente con la cal batida, con lo que se hace una masa y esto se coloca al final), y ahí recién se puede pintar. Se pinta lo que se puede hacer en el día, la superficie de cal batida que se coloca se va midiendo, y al día siguiente se coloca la capa de al lado, así se va cubriendo el mural y queda listo.

4.- Usted restauró el mural “Muerte al Invasor”, ¿respetó los cambios espaciales que hizo Siqueiros? ¿En su trabajo personal ha modificado la arquitectura de algún lugar para insertar sus creaciones?
Sí, trabajé en eso y respeté lo que existía tratando de imitar al máximo lo que hizo Siqueiros, no cambiando nada sino que acentuando lo que era necesario. En el edificio el ángulo de unión entre el techo y el muro fue modificado por Siqueiros de manera que existe una continuidad entre muro y techo de modo que sigue un lado a otro, y cuando yo lo restauré estaba el techo todo caído. En mi trabajo personal no era necesario modificar el espacio si el mural no lo necesitaba. En la concepción de Siqueiros para este mural era importante hacerlo porque representaba América unida lo que se formalizaba con la unión de los muros y el techo.

5.- A modo de reflexión de estos primeros años del movimiento en Chile, ¿cree usted que en general los muralistas nacionales lograron una relación adecuada entre el espacio, el muro y la obra?
Bueno, estaba Venturelli, Alipio Jaramillo que era colombiano y Gregorio de la Fuente, entre otros y todos éramos figurativos. Siqueiros venía con una idea de la unión entre Chile y México al hacer “Muerte al Invasor”, tenía un planteo teórico y fue por ese motivo que modificó el espacio arquitectónico, planteaba que el continente estaba unido, por eso modifica los ángulos de la arquitectura.

6.- Cuando se inició en México el movimiento se enfocó al espacio público para que pudiera llegar a todas las personas. En Chile, ¿cree Usted que se ha mantenido esa idea original? 
El muralismo mexicano aquí en Chile no era querido por los pintores tradicionales, fueran comunistas, de derecha o lo que fueran, no les gustaba. En Bellas Artes podía estar el cincuenta por ciento de los partidarios comunistas o muy cercanos a ello, pero no querían nada con los muralistas mexicanos, no podían verlos.

7.- Entonces, ¿Usted cree que el muralismo realizado en Chile no estuvo muy influenciado por el muralismo mexicano debido a la poca aceptación que tuvo?
 No, tuvo rechazo por la misma Escuela de Bellas Artes. En general la pintura y el movimiento mexicano de pintores aquí no cuajaba, porque aquí estaba la escuela francesa.

Mural El Encuentro (1994).
 

8.- Siqueiros habla de la integración entre arquitectura y muralismo. ¿Fue él una influencia importante al momento de escribir el Manifiesto de Integración Plástica Chileno? ¿Por qué cree que no tuvo la importancia que esperaban en nuestro país?
La idea de escribirlo nació por la experiencia; a esa altura yo estaba de vuelta de una beca en México donde conocí a Juan O’Gorman y fue con él que me relacioné por primera vez con la arquitectura. Él era el arquitecto de la Universidad de México y en esa época estaba haciendo uno de los edificios de ella. Como becado debía ir a la Escuela de Artes donde mi profesor era O’Gorman y conversando con él le mostré mis trabajos anteriores por fotos y me dijo que yo ya era muralista. Luego me llevo donde Rivera y pasé a ser su ayudante. Al volver a Chile fui nombrado por Enrique Marshall como profesor del Departamento de Artes; allí trabajaba haciendo ilustraciones, luego llegó un profesor al directorio del Ministerio de Educación y al ver que habían muralistas llamó a Osvaldo Reyes y a mi preguntándonos si seguiríamos con los murales. Nos designó como integrantes del Departamento de Publicaciones.

El Manifiesto de Integración Plástica lo hicimos cuando vino Diego Rivera a Chile y lo leí en la Escuela de Bellas Artes siendo firmado por los asistentes que eran artistas, profesores y alumnos; también lo firmó Diego Rivera y el Decano de la Facultad de Arquitectura. Finalmente no tuvo la recepción que esperamos; en Chile el alumno de la Escuela de Bellas Artes era tradicionalista, o sea que seguía con el cuadro, la naturaleza muerta, y lo que hizo Siqueiros era un escándalo. Se habló contra de él, había rechazo a la pintura radical, agresiva, no investigadora del problema estético y del arte. No se logró que los arquitectos y pintores trabajaran en conjunto en una obra, aunque esa era la idea del manifiesto.

9.- ¿Cómo debería ser, y que le falta a la arquitectura según su opinión para que al integrar murales en sus espacios se logren insertar de manera adecuada?
Está en razón a la característica en sí del edificio y su singularidad de acción, en esa época eso era más cercano a los problemas sociales, actualmente son más economicistas y tecnológicos. La arquitectura se plantea en su nacimiento y crecimiento con conceptos arcaicos partiendo porque los proyectos aún se presentan en blanco. Cambiar esto no es nada de fácil, es muy difícil que una tradición muy enraizada sea dejada de lado; habría que trabajar mucho en eso.

10.- ¿Usted cree que al proyectar un edificio el muralista está capacitado para realizar un trabajo en conjunto con el arquitecto?
Yo creo que tiene que ser la escuela de arquitectura la que tiene que partir con ello; para cambiar esto habría que hacer una revolución y nadie está predispuesto a empujar una revolución en la forma estructural o educacional. Aquí tendría que haber un gran cerebro arquitectónico que ayude a transformar todas las escuelas. Yo creo que esto es un proceso eminentemente histórico donde las intervenciones pictóricas se empiezan a hacer en edificios antiguos; así se empezó en México, se partía de los cánones tradicionales de la arquitectura entonces esto podían ser decoraciones y los muros que entregaba al arquitecto debían ser lisos y nada más que eso. Hoy la arquitectura no es eso, trabaja con acero, vidrio, con cosas así, entonces es tan grande la idea que no se puede materializar.

Proceso de elaboración del mural El Encuentro (1994).


11.- ¿Cómo cree que debería pensarse un proyecto trabajado en conjunto entre un arquitecto y un muralista para que funcione de manera optima la integración plástica?
Tendría que haber un dúo, diseñar el edificio entre los dos, el espacio adecuado para un mural depende del proyecto arquitectónico y del mural. Desde un inicio el proyecto de arquitectura tiene que estar pensado para albergar murales y creo que tiene que haber una gran transformación porque la revolución ha sido en los materiales, en las formas de uso y abuso de estos. Todos los edificios de departamentos en Santiago no están pensados en cuanto al color; falta que se tome en cuenta eso.

12.- ¿A lo largo de su carrera como muralista y pintor se ha relacionado con arquitectos de forma directa? ¿Cree que hay algo que debería cambiar en la enseñanza de esta carrera?
Estuve como profesor en la Universidad Central donde trabajé veinte años y fui fundador. Hice clases de arte y dibujo a alumnos de arquitectura con los cuales hicimos un mural en la Casa Central en una ocasión; ellos me pidieron ayuda y yo acepté. Un día le planteé a la Decana que por qué se presentaban los proyectos de título en blanco, que esa no sería la realidad que manejarían los arquitectos, y me dijo que tenía que ir al Colegio de Arquitectos a plantearlo; yo no podía ir, no soy arquitecto, soy un creador de formas cromáticas en los muros, pero éstos tienen que tener una riqueza en sí también. La idea es que se complementen, que no funcione una sin la otra; color y forma son inherentes de la arquitectura. El arquitecto tiene que trabajar siempre con color y propuse que se hicieran ensayos donde los alumnos entregaran proyectos con color pero no me lo aceptaron. Para mí eso demostró la situación conflictiva que tenía la misma enseñanza de la arquitectura, que no preparaba al arquitecto para la realidad con la que va a tener que convivir, que se la va a exigir el financista de la obra y el mandante. Eso es lo que planteé y sigo planteando, creo que la arquitectura en la enseñanza de hoy tiene un conflicto porque enseñan los materiales tradicionales de construcción y no hay complementación del color y no sólo eso, sino también la forma. Entonces la arquitectura es monótona, pesada y repitente, es una contradicción evidente a la gestación del hombre o mujer que la va a habitar.

13.- ¿Conoce el mural “Sin Nombre” de la ACHS, y “Vida y Trabajo” de la Estación Parque Bustamante del “Mono” González? ¿Cree usted que estos trabajos responden a la idea de integración plástica?
Él fue alumno mío. No he visto el mural ubicado en el metro, el de la Asociación Chilena de Seguridad sí lo conozco. El “Mono” González, que viene de la Ramona Parra, tiene una visión dinámica de la línea donde usa y abusa de ella. Es su modo de trabajar no lo voy a criticar, es su estilo, hay estilos de murales, él trabaja con el ritmo y la curva.

14.- Un espacio importante donde se muestran murales actualmente es el metro de Santiago, ¿qué piensa usted de ellos? ¿Logran integrarse al lugar?
Bueno, el muralismo público se ha hecho presente en muchos lugares con el metro pero ahí también hay murales que no son para mí murales, por ejemplo el de Estación Central. Para mí no se relaciona para nada con el muralismo. ¿Cómo tú puedes pensar que vas a poner con bastidores en un lugar público esa obra? En seguida la composición, ¿qué composición es esa? Se trata por supuesto la visión integradora entre arte y sociedad. ¿Dónde está la sociedad allá? ¿La vieron? ¿Existe? Yo pienso que un mural siempre es de contenido social, no en el sentido político, sino social en el sentido de convivencia humana. En el fondo se puede catalogar como mural algo que tiene un contenido profundo y social y que se exprese bien a través de la plástica.

Por Sebastián Arias Reyes
26 de Mayo de 2011

Fernando Marcos y Alejandro Gónzalez  (Junio de 1981).

Tres valiosos murales en peligro de demolición


 Detalle del mural Homenaje a los trabajadores del Salitre (1946).


Frescos de 1946 de los artistas Laureano Guevara, Fernando Marcos y Orlando Silva, ubicados en la antigua Ciudad del Niño, serían derribados en Marzo

“¡Hay que protegerlos ya!, porque se pueden deteriorar de manera irrecuperable”, anuncia Gaspar Galaz, profesor de Historia del Arte de la Universidad Católica, ante la preocupante situación en que se encuentran tres murales del Liceo A-91, de la comuna de San Miguel, en los últimos vestigios de la institución antiguamente conocida como la Ciudad del Niño.

“No podemos darnos el espectáculo de botar tres murales históricos de cuando comenzaba el movimiento muralista en Chile”, explica el académico y escultor. Los frescos fueron creados en 1946, tres años después de la fundación de la Ciudad del Niño. Sus autores fueron los importantes muralistas chilenos Laureano Guevara, Fernando Marcos y Orlando Silva. Los dos primeros, discípulos del artista mexicano Diego Rivera, y el tercero de Siqueiros.

En 2003, se trasladaron los últimos treinta menores y la Ciudad del Niño cerró. Parte del terreno, que pertenecía al Consejo de Defensa del Niño (CODENI), se vendió dividiendo el colegio en dos propiedades. Actualmente, la constructora Emebe-Decombe Izquierdo está levantando un condominio en la parte vendida. El problema es que en ésta se encuentra el mural de Fernando Marcos, lo que implicaría su demolición.

Los otros dos, de Guevara y Silva, ubicados junto al de Marcos, caen por pocos metros en los terrenos de la CODENI. Pero intentar derrumbar parte del edificio también podría ponerlos en peligro. “Se contrató la asesoría de un arquitecto, quien está estudiando para que nuestros dos murales no experimenten daños”, señala Santiago Villablanca, secretario general de CODEDI, quien, eso sí, no aclara cómo se mantendrán estas obras una vez derribado el edificio.

Flavia Muzio, restauradora de la Universidad Católica, ha estado interesada en salvar los frescos: “Pero al encontrarse en terrenos privados, sólo queda esperar la buena voluntad de los propietarios”. 

La solución, entonces, habría estado en declararlos Monumento Nacional, pero nadie lo solicitó a su tiempo: “Ahora no se puede, porque ya hay un permiso otorgado por la municipalidad a la constructora”, afirman en el Consejo de Monumentos.

Elizabeth Benavides, directora de obras de la Municipalidad de San Miguel, declara: “Estuve conversando con la inmobiliaria y nos dejó entrever que si existiera la posibilidad de rescatarlo, ellos estarían abiertos. Pero el costo tendría que asumirlo la persona que lo quiera rescatar”.

Por Víctor Soto Lagos
Diario El Mercurio
Santiago de Chile,
25 de Enero de 2010

Detalle del mural Homenaje a los trabajadores del Salitre (1946).

“Homenaje a los trabajadores del Salitre”: Murales en Peligro

 
Homenaje a los trabajadores del Salitre (1946).

 
El profesor y muralista Fernando Marcos (nacido en 1919, discípulo de Diego Rivera y ayudante de David Alfaro Siqueiros en los murales de Biblioteca de la Escuela “México” de Chillán, a la que los niños denominaron cariñosamente la “Sala de los Gigantes”), pintó este mural, al cumplirse el “Cincuentenario de la gran huelga del Salitre”, en homenaje a los protagonistas de la mencionada huelga, la mayor de la historia del movimiento obrero chileno, que terminó en la también mayor masacre de trabajadores registrada hasta este momento en nuestro país (1907), bajo el gobierno del conservador Pedro Montt (1905-1910). 

Este mural, junto a otro del mismo artista, “Homenaje a Gabriela Mistral” (fallecida en 1956), y murales análogos de otros destacados muralistas chilenos, se encuentra ubicado en la escuela de la ex “Ciudad del Niño”, emplazada en la Gran Avenida José Miguel Carrera, de la comuna de San Miguel y están todos amenazados de destrucción, a raíz de la demolición de la escuela, decretada por iniciativa de la ex Ministra de Educación, Mónica Jiménez de la Jara, para construir en su sitio una nueva escuela, que permita implementar y consolidar la Reforma Educacional de Eduardo Frei Ruiz Tagle, iniciada en 1997.

Homenaje a Gabriela Mistral (1946).


La reciente cadena de terremotos, con sus correspondientes réplicas, ha causado daños difíciles de reparar en más de una veintena de murales, emplazados en la Región del Bío-Bío, incluyendo los de la Escuela “México” de Chillán, a los que se suman los daños irremediables en las estructuras de algunos de los muros que les sirven de soporte.

En la comuna de San Miguel hay una serie de escuelas dañadas, indudablemente, gran número de ellas serán demolidas, puesto que ya estaban en los planes de “modernización” del Ministerio de Educación. Sin duda alguna, esta cruda realidad servirá de pretexto a las nuevas autoridades para emprender la “reconstrucción”, arrasando con todo lo que pudiere estorbar a sus intereses económicos y comerciales.

Los protagonistas de la “Gran Huelga del Salitre” serían masacrados por segunda vez en una escuela, bajo un segundo Presidente “de la reconstrucción”, de no haber una activa y urgente campaña en pro del rescate y restauración de dichos murales. No obstante su avanzada edad, el pintor Fernando Marcos se encuentra en condiciones de asumir tal empresa, no puede decirse lo mismo de su maestro Laureano Guevara, ya fallecido, cuyo mural, en la misma escuela, también corre peligro de perderse para siempre.

Por Pedro Miguel Sepúlveda
26 de Marzo de 2010

lunes, 5 de noviembre de 2012

Rostros de Rapa Nui en el arte de Fernando Marcos

 
Izquierda: Isla de Pascua (I). Derecha: Las Higueras de Hanga-Roa.


Amalgama de tonalidades con una manifiesta oposición de luz-sombra es la característica impresa en los rostros del arte de Fernando Marcos sobre Isla de Pascua, el “Ombligo del Mundo”. Éstas corresponden a algunas de las pinturas realizadas por Marcos en el transcurso de la década de 1970.

Significativamente, todas estas representaciones se vinculan, de alguna manera, con la complementación del hombre y la mujer en el “Abrazo de Amor” evocada en una de las tablillas parlantes de Rongo-Rongo. Es decir, la dualidad complementaria de los opuestos, del hombre y la mujer que solamente unidos, recuerdan la unidad primordial para poder añorar la unidad última. 

RVE
4 de Noviembre de 2012

 Izquierda: Isla de Pascua (II). Derecha: Isla de Pascua (III).

Izquierda: Conjuro. Derecha: Juego de KaiKai.

martes, 7 de agosto de 2012

En la eternidad del momento

 
¿Oh, dónde se encuentra el mensajero
de nuestro amor?
Cuando se conmemore la Fiesta de la Madera
Traída por el Mar,
allí nos encontraremos en un abrazo de amor.

Detalle de Rapa Nui (Alrededor de 1970).


Los colores integran la melodías de la luz en movimiento para expresar la primigenia y última fuerza del hombre y el mundo, el Amor.

Fernando Marcos ha plasmado el misterio del hombre y la mujer por medio del movimiento estático de las formas: Se aman, inalterables, en la eternidad del momento.

Los rostros han sido representados de manera tal que sólo en la unión de ambos -de EL y de ELLA- se logra un rostro completo.

Es la integración, que equivale a decir, la Totalidad, la unión, o más bien, la re-unión de los “opuestos complementarios”. El Rito del Amor.

RVE
7 de Agosto de 2012


Detalle de Pareja I de Rapa Nui (alrededor de 1970).

 
Detalle de Pareja II de Rapa Nui (alrededor de 1970).

Detalle de La llegada del Manu Tara (Alrededor de 1970).

Detalle de Ágape pascuense (Alrededor de 1970).

viernes, 8 de junio de 2012

Algunos juicios sobre la obra de Fernando Marcos

Don Fernando Marcos (2009).


En un mundo que cambia constantemente y la pintura no se queda a la zaga, es refrescante ver a las mujeres de “Rapa Nui” de Fernando Marcos en su meridiano y frutal color y nos alienta a ver la lejana Isla de Pascua algún día.
José Gómez Siere
Pan American Union. Washington D.C., 1956.

Marcos dibuja con la maestría de un Renacentista y una visual contemporánea, como lo apreciamos en su mural “Trabajadores del Salitre”.
Julio Payró
Curso de Pintura Moderna. Universidad de Chile, 1949 - 1950.

Fernando Marcos ha llevado a cabo en su país una pintura mural de mucho aliento. Llega a México con un buen cargamento de paisajes hechos en lo más austral de Chile, en tierras casi antárticas o anticipación de lo antártico, muy dramáticos, en colores sombríos bien arquitectados, reales pero dibujados y pintados con un sentimiento y una visión propias…
Jorge J. Crespo de la Serna
Excelsior. México D.F.

Mario Moreno mira a Cantinflas, ¿o es quizás a la inversa? El pintor ha logrado un acierto psicológico en su obra. Este es el punto más notable del retrato de la veracidad lograda en el cuadro, facultad de pintor -de buen pintor- que nos revela el joven artista chileno como uno de los buscadores analíticos más exactos de lo que el retrato debe ser  dentro de la pintura.
Adrián Villagómez L.
Revista de Revistas. México, 1954.

Entre los mejores discípulos de Laureano Guevara se debe considerar a Fernando Marcos, que ha realizado unos seis o siete murales en el país…
Ricardo Bindis

Fernando Marcos es un artista perteneciente a la generación de pintores que actualmente marca un precedente en el contexto cultural latinoamericano, puesto que su obra se remite a Latinoamérica como elemento cultural propio y universal. El mundo del mito y la magia son estructuras formales del trabajo intelectual del artista chileno, cuyo mundo sicológico está basado en el arte y la fuerza del latinoamericano, desde México hasta la Patagonia.
Carlos Alberto Herrera
Casa de la Cultura. Maracay, Venezuela, 1978.

Fernando Marcos ha pintado murales y cuando se expresa en la tela busca la misma textura áspera que proporciona la preparación del cemento de los frescos. Frecuentemente sus pinturas buscan la simbiosis hombre-máquina.
Ana Helfant
1975.

 Detalle del mural en la Ciudad del Niño, en Santiago de Chile (1946).

 
 Pareja de Rapa Nui (1970).

miércoles, 2 de mayo de 2012

Evocaciones de Manu, el Hombre-Pájaro de Rapa Nui


 Detalle de Las Cuevas de Orongo (1970).


La ceremonia de primavera del Tangata Manu, en honor al dios creador Make-Make, consistía en alcanzar el primer huevo de la estación de Manu Tara en el islote de Motu Nui, la Isla de los "Hombres-Pájaros", para entonces nadar de regreso a Rapa Nui y trepar el acantilado del volcán Rano Kau, hasta su cima sagrada cercana a Orongo. El ganador de la prueba se investía como Tangata Manu, el “Hombre-Pájaro”.

En Orongo aún se pueden ver las pictografías de los “Hombres-Pájaros” del antiquísimo culto de Rapa Nui.

RVE
1º de Mayo de 2012

Detalle de Los moais (1980).

 
Detalle de El Juego del KaiKai -II- (1980).

 Detalle de El Juego del KaiKai -II- (Alrededor de 1970).

Detalle de Diosa de Rapa Nui.

lunes, 2 de abril de 2012

María Lionza, diosa venezolana


María Lionza, obra de Fernando Marcos (realizada hacia 1982).


María Lionza, diosa aborigen de Venezuela, se le representa tradicionalmente como una mujer blanca de ojos verdes, en ocasiones con una corona de oro en la cabeza y una flor y una especie de banderín en la mano derecha, en el cual se han escrito sus roles como deidad protectora de las aguas y de las cosechas.

De acuerdo a los mitos venezolanos, María Lionza -posiblemente una evocación de la diosa Yara de los arawaks- habita las montañas de Sorte en el estado Yaracuy, lugar que con el paso del tiempo ha devenido en un sitio de peregrinación.

Sobre esta diosa, el etnólogo Francisco Tamayo Yepes escribía hacia 1943 que ella vive apaciblemente en la espesura de los bosques, en las aguas remansadas, en grutas encantadas, entre rebaños de animales salvajes y rodeada de espíritus subordinados y obedientes

María Lionza encuentra su equivalente en la Venus de la tradición indoeuropea, diosa de la Naturaleza y por ende, de los ciclos de la vida.

RVE
1º de Abril de 2012

(Detalle - el rostro)